La explotación típica de pequeños rumiantes en Galicia suele ser de tamaño reducido. Ocupa, por término medio, entre 15 y 20 hectáreas —principalmente dedicadas a pastos— y cuenta con un rebaño de unas 300 cabezas, mayoritariamente ovinos. Este modelo de explotación es capaz de generar una facturación anual que ronda entre los 40.000 y los 50.000€.